Ya llevo 5 intensos días por Santiago City. El miércoles, con llegada tempranera, me dormí una siesta de mediodía y por la tarde me fuí la Feria del Libro de Santiago, que celebra su versión número 29, hasta hoy. Hace muuuuuchos años que no iba. Me había dejado de parecer interesante incluso antes de irme a BCN. Pero bueno, mi mamá y mi hermana querían ir y por una especie de nostalgia, me sumé. Me abrumé un poco con la cantidad de libros chilenos que no he comprado en estos años y con los cálculos del tiempo (y dinero!) necesario para leerlos.Un buen regalo de esa tarde en la Feria fue el concierto de Las Capitalinas. Las había escuchado, pero nunca las había visto en vivo. Me gustaron. También me gustó ver a la gente bailando cueca. Y yo que aún no aprendo! Será uno de los objetivos de este viaje. Es que los traumas infantiles afloran en los momentos menos esperados, por más que el asunto esté resuelte en el consciente.
Al otro dia era la conferencia que tenía que dar en la UNIACC. Por comentarios cercanos, parece que mi fama de "mujer-metralleta-que-no-se-quita-las-medias-de-red-para-disparar", tal como lo acuñó Lulaflei, conserva su vigencia, jejeje. Luego de eso, me fuí a deambular por Providencia y volví a mi casa por la tarde, a dormir otra siesta, porque luego venía uno de los momentos peaks de esta vuelta: pisar La Maestra, nuevamente. Áhí quedamos de juntarnos con mi amigui andrea, alias la chascona, al filo de la medianoche, para escuchar una banda recomendada por ella misma: Daniel Lavalle y su tribu. Me pasó algo muy gracioso, porque compartimos el viaje en bus con el cantante y otro músico de la banda por un buen rato, aunque no me dí cuenta que eran ellos hasta que nos bajamos. Eso sí, los venía escuchando (venían detrás de mi) que hablaban de tambores, de arreglos musicales. Y yo pensando ah, qué interesante que haya estas conversaciones tan profundas en el bus. Pero claro, era OBVIO que tenían que tener algún vínculo con La Maestra. Porque si un tambor no pasa por La Maestra en Chile, es como si no existiera.
Y bueno, ahí estuvimos con Andrea. Saludando al elenco estable de la maestra, empezando por Hugo y Alvaro, que son las amistades que mejor conservo de ese lugar. Después, bailando hasta que se acabó, con los trombones de "Todo tiene su final", alrededor de las 4 de la mañana. Qué manera de bailar. Se me soltó la negra. O la(s) negra(s) que dice Rafa que habitan en mí. También saludé a algunos viejos contertulios, sorprendidos de verme. Soy un holograma, les decía.
De vuelta a casa, una hora de puesta al día con la chasquis, asi que hasta las 5 y algo no nos dormimos. Y por la mañana, unas cuantas horitas más de cotilleo, pues la señorita se me iba por la tarde a Baires, a escuchar a nuestro querido Rubén y (la chiva) a unas reuniones académicas hasta el próximo miércoles, así que había que ponerse al día, al menos con los titulares!. Por la tarde, volví a Maipú y me apresté para volver al nodo Plaza Italia, pues era el cumpleaños de Sandra, que lo celebraba en un bar de por ahí. El problema es que no dormí siesta y cagué... me tuve que ir a acostar antes de medianoche, porque mi cuerpo pedía que le diera un respiro. Considerando que al día siguiente, tenía que estar a las 9 de la mañana en el congreso de periodistas para escuchar una conferencia, decidí hacerle caso.
El viernes también comenzó la franja electoral televisiva, que dura hasta las elecciones (un mes más o menos) y según la cual cada candidato puede tener 5 minutos de TV cada día, en el horario de mayor audiencia, para promover su campaña. No la ví ese mismo día (ando un poco traspapelá con los horarios). Confié que estarían en You tube y no me equivoqué. La más sustanciosa, me pareció la de Arrate; la más fresca y que hasta me hizo reír con el "gato votante", la de MEO; la más casposa/fome, la de Frei; y la más pretenciosa, obviamente, la de Piñen - Piraña, que se jura Obama...
Y bueno, ayer sábado me fuí temprano al congreso del colegio de periodistas porque quería escuchar al José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, que venía a hablar sobre libertad de expresión en AL. Lo comentaban dos star system -Amaro y Connie- y un peso pesado, el Manuel Cabieses de Punto Final. Asi que el resultado fue una especie de cóctel molotov, que resultó interesante. No pude quedarme más porque tenía hora al médico a mediodía, con lo cual ya tengo todos los papelitos para hacerme exámenes, exámenes y exámenes que tengo pendientes.
Después de eso, fuimos con mi hermana a La Vega, un mercado bastante menos estético que la Boquería, pero por lo mismo bastante más auténtico y dispar en sus bellezas. Y se me destaparon las papilas gustativas de ver tanta cosa rica para comer. De hecho, me compré unas lúcumas (fruta inexistente en el mercado español) para comerme a mascadas, mezcladas con crema. También pasamos por Patronato, el Parque Forestal, Esmeralda, José Miguel de la Barra, todos sitios habituales de mi vida del lado de acá.
Y cuando era muy tarde para volver al congreso de los periodistas y un poco temprano para encontrarme con mi hermano, hicimos un aro con mi hermana tomando mate y comiendo chirimoyas con cerezas y frutillas. En eso nos llama una amiga - vecina de ella ... y la cosa es que acabé tomando pisco sour y comiendo sushi en un restaurant chino del barrio, interpelada por la mesa y medio borracha entre la conversa y el alcohol (ya sé, me emborracho hasta con el olor de colonia, pero qué le voy a hacer...). Ahora sí era tarde, así que me fuí a la Quinta Normal a juntarme con mi hermano para ir a los conciertos de la Fiesta de la Multiculturalidad, unos megaconciertos gratuitos ayer y hoy. Vimos a Chico Trujillo, Chinoy, Manuel García. Todos músicos que se han hecho más conocidos en los últimos años y que por lo tanto nunca los había visto en vivo. También escuchamos al Angel Parra. Pero no nos quedamos hasta el final porque yo estaba muerta de cansá y teníamos que volver donde Ani a buscar la compra. Igual llegamos a la casa a medianoche.
Hoy día no salí a ninguna parte. He estado poniendome al día con los pendientes de acá y de allá. Y mañana quiero ir a un seminario que habrá todo el día sobre la reforma constitucional (vamos, una nueva Constitución, que esta que tenemos es ilegítima). Acabo de hablar con otra amiga patiloca para vernos esta semana. Es una Mafalda que hace preguntas sencillas con respuestas complejas. Me pregunta si estoy contenta de estar aquí. Hago una revisión de estos días y le digo que a veces sí y a veces no. Me pasa como cuando fuí a Cuba: por la mañana la amaba y por la noche la odiaba. O al revés. Y aquí me pasa algo similar. Hay cosas que simplemente me sofocan. Me siento ahogada. Y otras que son puro bálsamo para los sentidos. Y l@s chilen@s con su curiosa manera de ser al mismo tiempo violent@s y tiern@s. Me pregunto si acaso yo también lo soy y no me doy cuenta, sino hasta que me veo en el espejo y me quedo trastocada.
Se supone que ya debería hacer calor, pero paso todos los días con los pies fríos. Pero una cosa que me ha alegrado es que he visto más gente negra por la calle. Espero que eso sea un buen indicador.
Esta semana continuaré con el refresh afectivo, me pondré con mis deberes y hare mi peregrinación a la maestra, al menos un día. El proximo fin de semana, por el día de la música habrá otro mega concierto el 22, con varias bandas que ya no vi este fin de semana y otras más.
Ya habrá nuevos reportes de mi tránsito por aquí.