26.12.05

Especial Navidad: Adolescentes queman a una indigente (lo feo)


Una mujer de 50 años falleció el sábado 17 en el hospital Vall d´Hebron con el 65% del cuerpo quemado y con graves contusiones. Tres jóvenes de corta edad la rociaron con un disolvente el pasado viernes y le prendieron fuego en una acción criminal sin explicación. La mujer trataba de cobijarse del frío y dormir en un cajero automático de la calle Guillem Tell de Barcelona, en cuyo interior fue atacada.

Esta noticia se me quedó en la cabeza por varias razones. Primero, porque ocurrió en mi barrio, un barrio supuestamente bien, donde sin embargo existen varios sin techo que ocupan los cajeros automáticos para dormir. Segundo, porque murió en el mismo hospital donde nació Soraya y tercero porque la mezcla de adolescentes hastiados y pobreza indefensa me provoca siempre un nudo en la guata. Curiosamente, hay un punto en que este hastío de riqueza y consumo se encuentra con ese otro hastío, el de la pobreza, que también ha llevado a adolescentes chilenos adictos a la pasta base a quemar a un indigente.
Esto ha sido lo peor del mes. Hubo dolo, como dicen los jueces. Porque los pendejos pelearon con la mujer y luego volvieron al cajero con el disolvente y la quemaron. Al dia siguiente, se fueron a un carrete como si nada y ahí los encontró la policía. Después a la cárcel los de 18 años y el más chico a un centro de menores. Y en la cárcel, los bautizos de rigor y luego peor que al principio. Igual me queda la duda de si hubiera existido tanta diligencia en el caso de que la víctima hubiera sido un inmigrante.
No es casual para mí que esto haya ocurrido mientras se discutía la famosa ordenanza cívica. Una ordenanza que fomenta la intolerancia, en un país con un discurso anti-otredad que ya no distingue a los inmigrantes pobres de sus propios pobres y trata a estos últimos con el mismo odio que a los primeros. Con la aprobación de la ordenanza ya no podrá dormir gente en los cajeros automáticos. Al menos los niñitos ricos no se los encontrarán cuando vayan a buscar dinero: los sin techo ya no los violentarán con su presencia que les recuerda que su mundo de consumo es, al menos, parcial.

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