Por qué me vine de Chile, tan bien que yo estaba allá, dice una canción de la Violeta que me gusta mucho. Me gusta porque habla de barrios que he transitado, que son parte de mis recuerdos visuales cuando cierro los ojos y pienso en Chile: el Mercado, el Santa Lucía, la Quinta Normal.Hay otra en el mismo tono de los Inti, que dice Un país llevo perdido, cuando duermo se me aparece en mis sueños como enemigo. Antes, cuando era más melancólica y escuchaba esta canción se me hacía un nudo de la garganta hasta la guata. Era cuando pensaba que los dados ya estaban tirados y había poco por hacer (en Chile y por Chile). Eso era todavía en el siglo pasado.
Pero algo pasó no entendí nada, como diría Piero. Y lo del 15 pareciera inscribirse en esa senda. He recibido impresiones de distintas personas. Varias con cierta emoción incluso han comparado la alegría popular que dicen inundó las calles ese día con la alegría que se tomó las calles el 5 de octubre del 88, cuando ganó el NO. Hay un cuento con las bandas presidenciales a luca que me pareció interesantísimo.
Y se me enredan todos los recuerdos y las nostalgias. Porque esta semana Chile ha vuelto con fuerza. He logrado entrar al msn sin tener un hotmail, asi que he estado chateando con distintas personas: con Panch que me cuenta que viene a fin de año a Barce y me ilusiona verlo por aquí y conocer juntos la movida gay más cuática de la ciudad; con mi hermana que dice que me ama pero me deja esperando en el messenger mientras no termina de dejar que el totem se caiga; con mi amiga ana_mova que le da miedo crecer y no sabe que tengo un proyecto de guión con su historia, con un posible final feliz que no sé si es el que le gustaría a ella, una licencia personal; con la chascona que me felicita por los avances de mi autoconciencia sentimental, cuando le digo que parece que la tengo un pelín atrofiada; nos hemos mailiado toda una mañana con Rodrigo sobre lo mismo, que dice que a las mujeres le gustan los hombres malos asi que se está poniendo ídem y yo le digo que no, que a mi me gusta así, como cangregito protector, cuidadoso y cariñoso; luego Huguito que me escribió para contarme por qué -y A PESAR DE QUÉ- votó por Bachelet el domingo. Me meto a leer su blog y es la Maestra la que se me aparece: que me tira, me agarra del ombligo y me tira hacia el sur. Sus relatos de esa esquina del trasnoche donde todo es difuso, que es todo luz y todo sombra, según el ángulo del cual se mire, me traen recuerdos que se agolpan, mientras en el computador suena Justicia de Eddie Palmieri, cual banda sonora ad hoc.
Y vuelve la Violeta otra vez y otras esquinas de Santiago: el paseo Estado un frío viernes por la noche, con las flores de la semana en el canasto y yo corriendo rauda en bici a la casa a cambiarme de ropa para irme a la Maestra; la entrada a Recoleta por el puente un sábado a mediodía, volviendo de la Tostaduría Puerto Rico; Tristán Valdés con Pajaritos y cágate de frío; Vicuña Mackenna a las 5 de la mañana, entre las putas y los travestis. El otro día instale el Google Earth y vi mi casa de Maipú, la casa de Bellavista, el depto. de Marín. Y me acuerdo que leí por internet de la fiesta guachaca que se iba a hacer en el bal le duc y me dan más ganas de estar allá y la chascona que hoy dia se llama "Hoy Orishas" para decir que con la Romi se van a ir al concierto de esta noche y yo que me arrepiento de no haber ido la otra vez cuando tocaron en el Club Hípico, aunque haya sonado mal, aunque hubiera estado lleno. Y que las extraño a las dos, mujerazas bacanes.
Es cierto que no es fácil para mí estar allá, que a veces siento que la cordillera me aplasta y no me deja respirar, se convierte en una pared cuando quiero volar. Que nuestro imbunchismo cotidiano me agota. También es un hecho que no me voy a ir de aquí hasta que no termine la bendita tesis. Y el mar, ay el mar, es como un bálsamo para el alma verlo todos los días desde mi atalaya y más todavía ir hasta el bajo a olerlo y dejar que el viento entre por mis rendijas con su ruido sordo. Solo que me gustaría tener el poder de teletransportarme y poder estar un rato allá y un rato acá, juntar lo mejor de los dos mundos. Ya sé que no se puede, que es irreal, pero la realidad nunca ha agotado mis deseos.
3 comentarios:
No se como llegue aqui, soy un analfabeto computacional, lei tu blog que lindo..que envidia poder escribir como lo haces tu..a mi me cuesta un monton, yo soy de LO MAIPU.
Saludos que te vaya bien en todo..
Yo me emociono escuchando esa canción de los jaivas aquí en Chile, ya me imagino cómo debe ser estando al otro lado del mar...
Pero aquí en tu casa es como si no estuviéramos tan lejos !
Un abrazo, Pablo.
CADA VEZ QUE ESCUCHO "POR QUE ME VINE DE CHILE...""AHORA ANDO EN TIERRAS...CANTANDO PERO APENAS..."...SE ME RECOGE EL CORAZON...PUTAS, MAIRE,QUE SE ECHA DE MENOS LA ANGOSTA FAJA DE TIERRA,...POR LA CHUPALLA QUE SI...NO HAY COMO MI CHILE, PERO, NO PUEDO VOLVER...QUE HAGO CON MI PENITA...BUSCAR MUSICA CHILENA, Y OTROS "PROFETAS" QUE COMPARTAN MI SENTIR...MANDAME LA CANCION? ANGIE
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