Pues que ya fui y volví. Que el viaje a Chile estuvo muy bien. Comí muchas cosas ricas y vi a la mayoría de la gente que quería ver. Asimismo, de una manera azarosa e inesperada, pude retomar el capítulo de la tesis que se había convertido en un nudo ciego y me tenía idem. También bailé mucha salsa, subí montañas, fui a la playa, hice contactos de trabajo para mi vuelta, maté fantasmas, tomé sol, fui a un matrimonio, recibí la noticia de un nuevo sobrino político, tome decisiones para el futuro y -algo terrible, pero ya solucionado- subí unos cuantos kilitos (los costos de la buena vida...). Algo que si me tiene con el alma en un hilo es que la agencia aún no me devuelve la plata del billete que perdí por el vuelo cancelado de Air Madrid. Se supone que debo esperar unos días más ... uf!
Ya llevo poco más de un mes de vuelta por aquí y las cosas han ido bastante bien. Lo más importante, es que he vuelto con energías renovadas para continuar trabajando en mi tesis y poniéndome ciertos plazos, que me obligan a ser eficiente con mi uso del tiempo dedicado a ella.
La televisión, como concepto -era que no- ha marcado fuertemente este periodo post viaje. Porque aparte del trabajo de tesis, se han sucedido otros hechos. Entre ellos, la puesta en marcha de HoritzoTV, un proyecto artístico que se está desarrollando hace poco más de un mes en Barcelona y que opera como vitrina para conocer distintas experiencias de televisión alternativa de todo el mundo. Alternativas no sólo en términos políticos o institucionales (que ha sido mi manera de abordar el tema), sino también en términos estéticos, lo cual es interesante de conocer.
Pero este espacio ha estado bien no sólo en términos “formativos” sino también porque me ha permitido reencontrarme aquí en Barcelona con gente que ya había conocido en CatiaTV, con la gente de La Victoria y al mismo tiempo ser parte del encuentro de ellos con gente de La Tele de la ACS de aqui de la ciudad o participar de su presentación en la sede de Miles de Viviendas y la Universidad Pirata, que queda en la Barceloneta. De alguna manera, todas estas viviencias hicieron realidad aunque fuera por un momento esa fantasía de que ojalá estuviera todo más cerca y fuera más fácil moverse entre Santiago y Barcelona con un chascar de dedos.
Y si he de seguir con las asociaciones televisivas, el día de mi cumpleaños fue justo la presentación de La Tele en HoritzoTV. Lo que decidimos hacer fue una conferencia de prensa con representantes de los algunos de los grupos sociales o colectivos cuyas demandas son invisibilizadas o criminalizadas con la actual ley del civismo, que impera cual ley marcial en Barcelona poniéndole multas a la gente que mea en la calle o a las mujeres que amamantan porque eso “afea” la ciudad, pero en el contexto de un gobierno que se hace el ciego ante una realidad de injusticia social que le explota en la cara todos los días. Y acompañamos la conferencia de prensa con un video, con gente de esos mismos colectivos o de otros que comparten el mismo diagnóstico o los mismos reclamos dentro de la ciudad.
Debo decir que mi faceta más psicomágica se manifestó contenta de esta bonita coincidencia: que justo el dia de mi cumple, yo estuviera participando de un acto que mezclaba televisión y activismo. Me pareció un buen presagio para este nuevo año solar que he comenzado. Pero ese día tuvo más regalos de esos que llegan sin haberlos esperado y por eso son mas valorados. Resulta que la Cexi me dice a media tarde que una de sus amigas se había conseguido unas entradas para ir a ver gratis al Antilla esa noche a un grupo de salsa que hay aquí en Barcelona y que se llama La Sucursal S.A.. Yo había escuchado de ellos antes, pero no había podido ir a verlos, así que para allá me fuí después de la presentación en Horitzo y de pasearme por algunos bares del Raval celebrando nuestro acto con algunos de los amigos de la tele.
Allí me encontré con el Nervi (si, Coke, con el Nervi!). Fue muy chistoso, porque no me acordaba para nada de él, excepto que tenía un apellido raro (jajaja!). Pero me advirtió que nada más andaba acompañando a algunos amigos que eran músicos de la banda, aclarándome que él no era salsero. Pero bueno, la cosa es que el grupo comenzó a tocar ya como a la 1 de la mañana y eran ES-PEC-TA-CU-LA-RES. Buenísimos. Debo decir que AL FIN he escuchado una buena banda de salsa aquí en Barcelona, asi que ahora estoy convertida en toda una groupie. Intentaré seguirlos a donde toquen y se los voy a recomendar a toda la gente que conozco, a los que le gusta la salsa y a los que no.
He dicho que son buenos, pero cómo explicarlo...
¿Cómo se reconoce una buena banda de salsa? Difícil pregunta para traducir en indicadores. Pero se me ocurre uno: una banda de salsa es buena cuando provoca una mímesis de los cuerpos entre sí y con la música. Y la salsa se convierte en el ritmo del cuerpo, la gente se olvida de la vergüenza, se desinhibe y se deja llevar por los sonidos, de manera armónica, incluso aunque no sea salsera. Y eso es lo que yo ví que logró esa banda esa noche. Sobre todo con la descarga final, donde fueron metiéndose otros músicos a hacer solos. Y yo sentía el tambor en mi ombligo (mi propio indicador de la salsa que me gusta), mientras veía a la gente como hipnotizada con la música y estaba tan emocionada, que me tuve que ir a sentar para disfrutar -egoístamente, debo decirlo- de esa sensación placentera (Coke, a la mitad del concierto, el Nervi y su novia ya estaban entre los hipnotizados con la música ...)
Y asi pasé mi cumpleaños. Entre mediactivismo y salsa, mis dos grandes pasiones de estos últimos años. Pero para que vean cómo me consiento, las celebraciones cumpleañeras tuvieron una previa el sabado anterior en el contexto de las fiestas por Carnaval y una continuación el sábado siguiente en casa y con comidita de Chile, hecha por mí.
El sábado 17 fuimos con las chicas de la casa al Cafe Noir, al fin. Me lo habían recomendado como un lugar donde hacen fiestas latinas cada dos semanas. Y bueno, como justo era el fin de semana del carnaval, estaba lleno de colombianos celebrando el carnaval al estilo Barranquilla. Asi que estuve muy a gusto porque tocaron música que yo conocía de cuando viajé a Colombia en estas fechas, el 2004. Mis amigas se reían y no entendían cómo yo me podía saber esas canciones.
Lo pasamos muy bien, bailamos harto. Y conocimos a unos colombianos, con los que después nos fuimos a seguir de marcha junto con la Cexi 2. Pero parece que ya era tarde y no encontramos nada abierto. Asi que terminamos en casa de uno de ellos, degustando quesos y comiendo camarones con salsa rosa a las 6 de la mañana. Previamente, habíamos pasado por una panadería y le rogamos a la dependienta que por favor nos abriera la cortina y nos vendiera unas baguettes porque teníamos mucha hambre. Estuvo muy divertido todo.
Y luego el sábado siguiente, hice una fiesta en casa. La primera fiesta con hombres y sin chaperones en el castillo – convento desde mi llegada. Pero si bien mi cumple era la excusa, en realidad era una fiesta para que todas pudieran invitar gente, asi que estuvo bastante internacional, aunque cargado sobre todo a Chile y Colombia. Y yo me esmeré en tentaciones para hacer que la gente viniera porque mi casa queda tan lejos de todo y además mi trauma febrerista me pesa, asi que hice sopaipillas, picarones pasados, vino navegado y pebre. Parece que quedó todo rico (bueno, al menos eso dijo todo el mundo). Y además estaban por aquí Darío con la Antonieta que andaban de vacaciones, asi que llegaron junto con Paulus y armaron el rincón sociológico del carrete y se llevaron algunas imágenes comprometedoras que espero que me hagan llegar y que no las suban por ahí a alguna página de reputación dudosa (jajaja!). Mis compañeras de casa me regalaron unas panty medias que he agregado a mi colección fetichista. También recibí libros, chocolates y un extraño-pero-bonito-árbol-cuerno-para-colgar-joyas.
Y el último evento social importante post viaje ha sido la accidentada pero no por eso menos buena calzotada del domingo en Valls, a la que llegué de casualidad por un favor que me debía la Cexi.
Qué es una calzotada? Es una gran comilona en base a cebollines asados acompañados de una salsa que tiene tomates, cebollas, pimientos, guindas secas, almendras y avellanas.
Y dónde está lo accidentado de la cosa? Pues que como era en el campo había que ir en auto. Cexi y yo ibamos en el auto de Albert, un chico catalán. Y además iba Cony de Brasil y Ha Kim de Argelia.
Y bueno, la cosa es que nos juntamos en una estación de metro, llevábamos como media hora de viaje, pasamos a echar bencina y el conductor que se equivoca de gasolina!!!!!! Y lo peor es que no se dió cuenta sino cuando ya estábamos en medio de un cruce de caminos, un no where place como dirían los gringos. Nunca pensé que iba a decir esto, pero por suerte se nos aparecieron unos policías para decirnos adonde estábamos y poder llamar a la grúa que viniera a buscar el auto. Lo peor es que estábamos todavía como a 60 kilómetros de nuestro lugar de destino.
Ya llevo poco más de un mes de vuelta por aquí y las cosas han ido bastante bien. Lo más importante, es que he vuelto con energías renovadas para continuar trabajando en mi tesis y poniéndome ciertos plazos, que me obligan a ser eficiente con mi uso del tiempo dedicado a ella.
La televisión, como concepto -era que no- ha marcado fuertemente este periodo post viaje. Porque aparte del trabajo de tesis, se han sucedido otros hechos. Entre ellos, la puesta en marcha de HoritzoTV, un proyecto artístico que se está desarrollando hace poco más de un mes en Barcelona y que opera como vitrina para conocer distintas experiencias de televisión alternativa de todo el mundo. Alternativas no sólo en términos políticos o institucionales (que ha sido mi manera de abordar el tema), sino también en términos estéticos, lo cual es interesante de conocer.
Pero este espacio ha estado bien no sólo en términos “formativos” sino también porque me ha permitido reencontrarme aquí en Barcelona con gente que ya había conocido en CatiaTV, con la gente de La Victoria y al mismo tiempo ser parte del encuentro de ellos con gente de La Tele de la ACS de aqui de la ciudad o participar de su presentación en la sede de Miles de Viviendas y la Universidad Pirata, que queda en la Barceloneta. De alguna manera, todas estas viviencias hicieron realidad aunque fuera por un momento esa fantasía de que ojalá estuviera todo más cerca y fuera más fácil moverse entre Santiago y Barcelona con un chascar de dedos.
Y si he de seguir con las asociaciones televisivas, el día de mi cumpleaños fue justo la presentación de La Tele en HoritzoTV. Lo que decidimos hacer fue una conferencia de prensa con representantes de los algunos de los grupos sociales o colectivos cuyas demandas son invisibilizadas o criminalizadas con la actual ley del civismo, que impera cual ley marcial en Barcelona poniéndole multas a la gente que mea en la calle o a las mujeres que amamantan porque eso “afea” la ciudad, pero en el contexto de un gobierno que se hace el ciego ante una realidad de injusticia social que le explota en la cara todos los días. Y acompañamos la conferencia de prensa con un video, con gente de esos mismos colectivos o de otros que comparten el mismo diagnóstico o los mismos reclamos dentro de la ciudad.
Debo decir que mi faceta más psicomágica se manifestó contenta de esta bonita coincidencia: que justo el dia de mi cumple, yo estuviera participando de un acto que mezclaba televisión y activismo. Me pareció un buen presagio para este nuevo año solar que he comenzado. Pero ese día tuvo más regalos de esos que llegan sin haberlos esperado y por eso son mas valorados. Resulta que la Cexi me dice a media tarde que una de sus amigas se había conseguido unas entradas para ir a ver gratis al Antilla esa noche a un grupo de salsa que hay aquí en Barcelona y que se llama La Sucursal S.A.. Yo había escuchado de ellos antes, pero no había podido ir a verlos, así que para allá me fuí después de la presentación en Horitzo y de pasearme por algunos bares del Raval celebrando nuestro acto con algunos de los amigos de la tele.
Allí me encontré con el Nervi (si, Coke, con el Nervi!). Fue muy chistoso, porque no me acordaba para nada de él, excepto que tenía un apellido raro (jajaja!). Pero me advirtió que nada más andaba acompañando a algunos amigos que eran músicos de la banda, aclarándome que él no era salsero. Pero bueno, la cosa es que el grupo comenzó a tocar ya como a la 1 de la mañana y eran ES-PEC-TA-CU-LA-RES. Buenísimos. Debo decir que AL FIN he escuchado una buena banda de salsa aquí en Barcelona, asi que ahora estoy convertida en toda una groupie. Intentaré seguirlos a donde toquen y se los voy a recomendar a toda la gente que conozco, a los que le gusta la salsa y a los que no.
He dicho que son buenos, pero cómo explicarlo...
¿Cómo se reconoce una buena banda de salsa? Difícil pregunta para traducir en indicadores. Pero se me ocurre uno: una banda de salsa es buena cuando provoca una mímesis de los cuerpos entre sí y con la música. Y la salsa se convierte en el ritmo del cuerpo, la gente se olvida de la vergüenza, se desinhibe y se deja llevar por los sonidos, de manera armónica, incluso aunque no sea salsera. Y eso es lo que yo ví que logró esa banda esa noche. Sobre todo con la descarga final, donde fueron metiéndose otros músicos a hacer solos. Y yo sentía el tambor en mi ombligo (mi propio indicador de la salsa que me gusta), mientras veía a la gente como hipnotizada con la música y estaba tan emocionada, que me tuve que ir a sentar para disfrutar -egoístamente, debo decirlo- de esa sensación placentera (Coke, a la mitad del concierto, el Nervi y su novia ya estaban entre los hipnotizados con la música ...)
Y asi pasé mi cumpleaños. Entre mediactivismo y salsa, mis dos grandes pasiones de estos últimos años. Pero para que vean cómo me consiento, las celebraciones cumpleañeras tuvieron una previa el sabado anterior en el contexto de las fiestas por Carnaval y una continuación el sábado siguiente en casa y con comidita de Chile, hecha por mí.
El sábado 17 fuimos con las chicas de la casa al Cafe Noir, al fin. Me lo habían recomendado como un lugar donde hacen fiestas latinas cada dos semanas. Y bueno, como justo era el fin de semana del carnaval, estaba lleno de colombianos celebrando el carnaval al estilo Barranquilla. Asi que estuve muy a gusto porque tocaron música que yo conocía de cuando viajé a Colombia en estas fechas, el 2004. Mis amigas se reían y no entendían cómo yo me podía saber esas canciones.
Lo pasamos muy bien, bailamos harto. Y conocimos a unos colombianos, con los que después nos fuimos a seguir de marcha junto con la Cexi 2. Pero parece que ya era tarde y no encontramos nada abierto. Asi que terminamos en casa de uno de ellos, degustando quesos y comiendo camarones con salsa rosa a las 6 de la mañana. Previamente, habíamos pasado por una panadería y le rogamos a la dependienta que por favor nos abriera la cortina y nos vendiera unas baguettes porque teníamos mucha hambre. Estuvo muy divertido todo.
Y luego el sábado siguiente, hice una fiesta en casa. La primera fiesta con hombres y sin chaperones en el castillo – convento desde mi llegada. Pero si bien mi cumple era la excusa, en realidad era una fiesta para que todas pudieran invitar gente, asi que estuvo bastante internacional, aunque cargado sobre todo a Chile y Colombia. Y yo me esmeré en tentaciones para hacer que la gente viniera porque mi casa queda tan lejos de todo y además mi trauma febrerista me pesa, asi que hice sopaipillas, picarones pasados, vino navegado y pebre. Parece que quedó todo rico (bueno, al menos eso dijo todo el mundo). Y además estaban por aquí Darío con la Antonieta que andaban de vacaciones, asi que llegaron junto con Paulus y armaron el rincón sociológico del carrete y se llevaron algunas imágenes comprometedoras que espero que me hagan llegar y que no las suban por ahí a alguna página de reputación dudosa (jajaja!). Mis compañeras de casa me regalaron unas panty medias que he agregado a mi colección fetichista. También recibí libros, chocolates y un extraño-pero-bonito-árbol-cuerno-para-colgar-joyas.
Y el último evento social importante post viaje ha sido la accidentada pero no por eso menos buena calzotada del domingo en Valls, a la que llegué de casualidad por un favor que me debía la Cexi.
Qué es una calzotada? Es una gran comilona en base a cebollines asados acompañados de una salsa que tiene tomates, cebollas, pimientos, guindas secas, almendras y avellanas.
Y dónde está lo accidentado de la cosa? Pues que como era en el campo había que ir en auto. Cexi y yo ibamos en el auto de Albert, un chico catalán. Y además iba Cony de Brasil y Ha Kim de Argelia.
Y bueno, la cosa es que nos juntamos en una estación de metro, llevábamos como media hora de viaje, pasamos a echar bencina y el conductor que se equivoca de gasolina!!!!!! Y lo peor es que no se dió cuenta sino cuando ya estábamos en medio de un cruce de caminos, un no where place como dirían los gringos. Nunca pensé que iba a decir esto, pero por suerte se nos aparecieron unos policías para decirnos adonde estábamos y poder llamar a la grúa que viniera a buscar el auto. Lo peor es que estábamos todavía como a 60 kilómetros de nuestro lugar de destino.
Aunque al principio todos estábamos entre tristes y compungidos nos sobrepusimos a la adversidad: sacamos la guitarra que traíamos, una manta, el postre que llevábamos para la comida y nos pusimos a hacer un picnic ahi entremedio del cruce de caminos. Y Cony agarró la cámara de Cecilia y se puso a sacar fotos como loca mientras nosotros cantábamos y nos comíamos a Jordi, el pastel (este es un chiste demasiado interno y este blog no da para ventilar tantas intimidades).
Luego de una hora -ya eran como las 2 de la tarde- llegó la grúa y el taxi que -suponíamos- nos llevaría de vuelta a Barcelona. Nosotros habíamos asumido que la calzotada ya no estaba en nuestro horizonte dominguero, pero cuando el taxista nos dijo que no nos llevaba a Bcn, pero sí podía llevarnos a una estación de tren donde podíamos-llegar-a-tener-la-posibilidad-de-encontrar-un-tren-que-nos-dejara-cerca-de-Valls, a los cinco nos brillaron los ojitos y decidimos seguir en la aventura.
Tomamos tren, tocamos guitarra, esperamos furgoneta y llegamos a la calzotada prometida como a las 5 de la tarde. Todo el mundo ya había comido y nos miraba de manera extraña, una mezcla de ahí están los pobrecitos que estroperaron el coche y mira, los hambrientos que se lo están devorando todo. Pero bueno, la cosa es que llegamos, comimos y tomamos. Porque además de los cebollines famosos, había unas chuletas deliciosas, un pan exquisito, unos postres bacanes, vino, etc, etc, etc. Hubo un poco de baile, un concurso de la mejor salsa romesco y ya comenzó a oscurecer y la gente se empezó a ir. Pero nosotros teníamos el problema de que no podíamos volver, porque no teníamos auto. Mientras tanto, la luna roja y llena empezaba a salir tras las montañas, asi que no me quedó otra cosa que pasar la noche ahí, en buena compañía ...
Y ya cumplido un mes y medio de vuelta de Chile, me ha alcanzado nuestro día internacional (formal y oficial, que yo me celebro todos los días). El año pasado para esta fecha estuvimos bailando salsa con mi esposita Josefina (ver post), pero hoy me tocó la guardia, estoy raja después de ir a clases y trabajar todo el día, asi que las celebraciones se harán como corresponde el fin de semana.
Y dos últimas noticias retomando el tema tele son: primero, que estoy intentanto armar un blog vinculado con los temas de mi tesis. Aún está en rodaje y no lo he querido hacer público, pero si quieren pueden ir a echarle una mirada aquí. Y segundo, que este mes soy POLOLA, pero no es lo que se imaginan todos aquellos con conocimientos del léxico chilensis. No señoras y señoras, no estoy de novia, lo que pasa así quedó la sigla que se armó en La Tele para describir quien se encarga mes a mes de subir al computador la programación que luego se ve por el canal y como ya dije que vengo con aires renovados me he propuesto para ser la polola de marzo. Ayer ha sido mi primera vez [;-) y espero terminar mi primera programación mañana, antes de irme a celebrar.
Y esas serían mis novedades por ahora. No olviden que los quiero mucho y que están siempre en mis buenos recuerdos.
Abrazos,
Ch.
2 comentarios:
Chiara
Me alegro que tu visita a Chile haya sido buena. Hoy día en la micr pensaba que es MUY heavy vivir la ciudad desde fuera, retomar hilos perdidos, historias viejas cerca del San Cristóbal, vivir el olor a verano contaminado de Santiago -la ciudad donde uno ha vivido, finalmente- y saber leer las marcas estéticas que hay en cada esquina. Eso mola, diríase.
Mie estadía está siendo buena también; ando por acá hasta el 29 de marzo 2007. ¡Sólo que mi estadía ha sido con mucho trabajo, sin tanta juerga!.
Besitos.
Cana
Hola Chiara, confieso que hay modismos barceloneses que no entiendo, pero qué más da, igual el sentido general del relato se sigue bien... super por Darío y mi Nenu que estuvieron en tu cumpleaños... de hecho anteayer en Calama el Darío me mostró alguna de esa fotos comprometedoras, lo siento, rétalo a él jejejejejejeje!
Otra cosa, a propósito de asociaciones televisiva, acabo de escribir algo morrisiano sobre tlevisión y política, inspirado en un foro del PNUD de hace harán unos 3 años atrás, a ver si lo recuerdas!
Un abrazo y felicidades, Pablo.
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