Hacía una tarde buena, fresca y soleada. Lo más impresionante de la ciudad es la muralla. Esta foto es una de las primeras vistas que tuvimos. Y bueno, otro ícono es la Santa Teresa de Ávila, una a la que parece que se le iba un poco la pinza con esto del misticismo, pero que los hippies del Concilio Vaticano II redescubrieron y la nombraron Doctora de la Iglesia en los 60s. Me acuso de no haber leído ningúna de sus obras... asi que sólo tengo prejuicios.
Pero Ávila is changing sino, que lo diga la diáspora latina, que ya tiene un espacio propio para el disfrute del baile y la música... dentro de la ciudad amurallada, ni más ni menos.
Aquí otra vista externa de la muralla, al atardecer.
Salimos de la ciudad a las 10 de la noche, rumbo a Salamanca. En pleno verano, todavia pudimos disfrutar de la última lúz del día, que se colaba entre las nubes grises que pronto comenzaron a estrujarse en una tromba. Casi a medianoche, llegábamos a la ciudad ya sin lluvia, con la catedral, las iglesias y los puentes iluminados, que daban gusto.
Después, un paseo por la ciudad es una inyección de barroco a la vena.
Entremedio, la visita a dos espacios llenos de historia, aunque con diversa carga ideológica. Por un lado, nos hemos topado de frente con el edificio del Centro de Documentación para la Memoria Histórica. El antiguo. Todavía es pequeño pero tienen la infografía del edificio nuevo que quedará top. No dejan sacar fotos, asi que he hecho algunas a la mala, como ésta.
Luego, hemos ido al Convento dominico de San Esteban, centro de saber y poder muy importante de la España de fines de la edad media. Nos enteramos de que por aquí pasó Antonio de Nebrija y también Cristobal Colón. Que fueron los dominicos los que le prestaron ropa a sus ideas sobre el viaje a las Indias.
Una bonita sorpresa, a la vuelta de la Universidad Pontificia y de la llamada Casa de las Conchas, es mi encuentro con esta librería.
También he estado en la sede de Radio Almenara, la radio del barrio.
Este fin de semana organizan su festival anual, con bandas musicales y fiesta de amanecida en un parque.
En la misma sede funciona también la Unión de Radios Culturales y Comunitarias de Madrid (URCM).
El último gran paseo ha sido bajando por la Castellana en bici hasta el centro y luego volver por la Complutense y la Dehesa de la Villa, a medianoche. Uy, mi querida Barna, tenemos que retomar nuestro romance, que de allá la cosa está tirando fuerte...
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